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Jamás una botella de agua me hizo tanta ilusión

Jesús Blanco tiene 22 años y es originario de la localidad tachirense de Palo Gordo. Llevaba unos meses estudiando en la Universidad Politécnica de Kyiv o Kiev (KPI), donde se encontraba cuando comenzó la invasión de Rusia a Ucrania (24/02/2022). Su travesía para escapar de un país en guerra fue narrada en Efecto Cocuyo a lo largo de tres entregas (una, dos y tres). Desde España, donde se refugia en casa de familiares desde el 28/02/2022, conversó con Arepita:

Motivo para estar en Ucrania

“Estaba estudiando mi año preparatorio. En septiembre (2022) tenía planeado comenzar a cursar Programación, ya que es uno de los fuertes en Ucrania y especialmente en la Universidad Politécnica”


La calidad de vida en Kyiv

“Llegué el 2 de septiembre de 2021, y realmente la ciudad de Kyiv a mi me encantó. Soy muy fan de la arquitectura y en Kyiv está esa mezcla entre la europea, la soviética y la moderna. En septiembre el clima aún era cálido, así que pude conocer muchos lugares de la ciudad. Estaba encantado. La gente me sorprendió para bien”

“Son gente muy educada y muy callada, hasta que entras en confianza con ellos. Les gusta la fiesta igual o hasta más que a nosotros. Son muy fanáticos del español y la cultura hispana. La comida en Kyiv es muy rica. La gastronomía la domina el uso de la papa ya que es uno de sus principales productos. También hay grandes influencias de comida de Georgia y Rusia, pero en general muy rica comida”.

“En Ucrania estuve en contacto con gente de muchísimos países. Mi universidad recibe gente de todo el mundo, por lo que mi experiencia fue enriquecedora. Personalmente conocí diferente idiomas y culturas”

“Con respecto a la sociedad de Ucrania, ellos son muy ucranianos. No se sienten nada rusos, al menos en Kyiv, que era donde yo vivía. Defienden sus orígenes, sus historias y están muy orgullosos de lo que son. Y qué mejor muestra que ver cómo la gente voluntariamente se une al ejército para defender su bandera y su país”

“Si bien en la capital el idioma predominante es el ruso, eso no influye en su cultura y se sienten orgullosos de ser ucranianos, porque ellos también hablan y entienden el idioma ucraniano. Solo que los actuales adultos se criaron en la Unión Soviética y se acostumbraron a hablar en ruso. Sin embargo los jóvenes son los que están dándole vida al idioma ucraniano”

Estrés postraumático

“Me pasó un poco aún en Polonia en el aeropuerto. Escuchaba las sirenas y realmente me asustaba porque yo decía: ¿Pero por qué están sonando las sirenas aquí? Y tal vez era solo otro sonido, pero en mi mente siguen esas sirenas (alertas antes de los bombardeos) que realmente te colocan los pelos de punta. Ahora vivo en un pueblo pequeño (en Castilla y León, España) y he podido estar bastante calmado. Tal vez si me hubiera quedado en Madrid u otra ciudad grande tendría un poco más de estrés. Pero venir aquí ha sido una desconexión que necesitaba”

Ser venezolano durante el escape de Ucrania

“Para nada (me perjudicó), lo último que hacían era preguntarme la nacionalidad. Tanto en Ucrania como en Polonia ayudan sin ver a quien. Me preguntaban de dónde era porque mi aspecto no era de ucraniano y no dominaba el idioma como un nativo. Era más por curiosidad que por exclusión”

Volver a Kyiv

“Por supuesto, como dije antes Kyiv es una ciudad hermosa, con muy buena comida. Es cierto que va a tardar un buen tiempo en volver todo a la normalidad, pero sí me gustaría volver, tal vez ya no a estudiar pero de visita”

Momentos inolvidables del escape de una guerra

“Hubo dos momentos que me marcaron, y curiosamente son el comienzo y el final de mi travesía para huir de Ucrania. Al llegar a la estación de trenes de Kyiv, un lugar en el que había estado antes, y verla tan llena, ver militares con armas largas y la manera en la que trataban de controlar a la gente, yo dije: ¡Guao! Esto es un problema serio, tengo que irme de aquí sí o sí

“Y luego al llegar a Polonia, ver a todos los voluntarios dándonos el agua, la comida, las cobijas. Yo dije en mi mente: esta escena la he visto antes en televisión, cómo llegan los refugiados y cómo los ayudan, tristemente esa vez yo era parte de los refugiados y agradecí esa ayuda más que nunca. Recibir la primera botella de agua fue una cosa realmente increíble. Jamás, jamás una botella de agua me había hecho tanta ilusión, pero era la realidad: estaba huyendo de la guerra”

Escape en tren: ¿caótico o medianamente ordenado?

“Para nada ordenado, todos — incluyéndome — estábamos desesperados por subir al tren, por huir de allí, especialmente en el tren de Lviv a Polonia. Recuerdo incluso que yo no me subí al tren, a mí me subieron, me jalaban, me empujaban, alguien jaló mi bolso para arriba y sin darme cuenta ya estaba allá, era muy agobiante pero pude entrar” “Luego adentro al principio todo era muy calmado: risas, amabilidad… Pero mientras las horas pasaban y el agua se agotaba, la desesperación volvía, estábamos sin dormir, comer o beber, todos nos sentíamos irritados y un pequeño empujón podía desencadenar que dos personas se gritaran. Incluso tuve una pequeña discusión con un chico que me empujó. Al ver que yo me enojé me decía: Tranquilo, hermano, todo está bien. Yo le respondí: nada está bien, llevamos siete horas aquí parados tratando de huir de la guerra, nada está bien, todo esto en Inglés. El chico era africano. Pero ya todo eso queda solo en anécdotas que serán imposibles de borrar de mi mente”

La emergencia venezolana y la emergencia ucraniana

“A los ucranianos los están recibiendo con los brazos abiertos y sin distinción por la terrible situación que viven en su país. A los venezolanos aún hay personas que nos preguntan que por qué salimos, que por qué no nos quedamos en nuestro país. En Latinoamérica, aunque la gente lo niegue, hay aún mucha xenofobia y esta situación de Ucrania debería ser ejemplo de un continente unido. Como venezolano he recibido mucha ayuda acá en España desde que llegué. Todo esto lo comento no para generalizar. Soy consciente de los diferentes relatos que han vivido mis conocidos. Personalmente no he sufrido un ataque xenofobico, pero es una realidad que no podemos negar” Agradecimiento: Albany Andara, Efecto Cocuyo


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