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Lo social: chucuto. Lo político: incierto ┬─┬


«Pero sigo siendo el rey... de las sanciones»: María Isabel Puerta Riera ve una motivación externa, más que real presión interna, en el regreso de Maduro a México



A 404 días de patear la mesa excusándose en la extradición de Alex Saab (17/10/2021), el régimen de Maduro volvió a sentarse con la oposición en México (25/11/2022). Los acuerdos empezaron por lo más fácil: casi todo el mundo sabe que Venezuela está vuelta leña y necesita asistencia humanitaria. Hablamos con la politóloga María Isabel Puerto Riera para evaluar cómo volvieron estos dos equipos —cada uno cargando sus desgastes y achaques— a la cancha azteca.


¿Qué importancia tiene el acuerdo social?«Tiene un componente de atención a la crisis humanitaria en Venezuela, y otro relacionado con la crisis geopolítica producida por el fenómeno migratorio venezolano en la región. En un escenario de convulsión, con gobiernos como el de Colombia presionando por una salida a la crisis en Venezuela, para minimizar el impacto en su propia conflictividad social, los esfuerzos parecieran dirigirse a responder a las insuficiencias estructurales que han motivado el éxodo de los venezolanos. Quizás el escepticismo se deba no solamente a lo reducido del paquete (unos $3.000 millones(, sino al impacto efectivo en el bienestar colectivo. El desmantelamiento de la infraestructura en el país, el deterioro de la educación y la desnutrición infantil difícilmente serán subsanados de manera significativa. El país no puede depender de este tipo de ejecuciones sin que haya esfuerzos para un cambio político, que por lo visto tendrá que esperar»


¿Por qué Maduro regresa a la mesa, si se ha estabilizado en el poder? «Le interesa que las sanciones sean levantadas. La medida a favor de Chevron es el adelanto que la administración de Biden le está dando. Sin embargo, para que las sanciones sean flexibilizadas (o levantadas en su totalidad), tendría que haber un cambio de conducta amplio y muy significativo. Eso no lo hemos visto. Un indicador de que el gobierno no tiene intenciones de modificar su actitud es justamente la presencia de la esposa de Alex Saab (Camila Fabbri) en esas conversaciones. El único incentivo de Maduro es lograr que le levanten las sanciones, por lo que un compromiso de tipo político no luce factible de momento, porque no es su prioridad»


¿Con qué sigue contando el binomio "gobierno interino" (muy debilitado) y Plataforma Unitaria (que prepara unas primarias para las presidenciales)? «La PU ha estado desdibujada como consecuencia del 'outsourcing' que hicieron con el gobierno de EEUU al cederle su representación. Una vez cambió el gobierno en EEUU, se encontraron en una situación de debilidad, agudizada por el empeño en mantener la entelequia del gobierno interino. Una oposición debilitada, nuevamente, representa una oportunidad para el chavismo (...). Me parece positivo que haya un intento por reconstruir a la oposición, a partir de la intención de organizar unas primarias. Esto podría ser una oportunidad para el reagrupamiento, pero no necesariamente para negociar. Esa fuerza dependerá de la recuperación de la confianza en su representación»


«Lo que ha venido haciendo Maduro es participar, sin ceder mucho, para lograr cambios incrementales. Es posible que no sea todo lo que aspira lograr, pero mantiene la expectativa y con ello la posibilidad de un acercamiento en un momento de aislamiento político».


«Maduro no tiene razones políticas para conversar con la oposición. De no haber sanciones, no se vería obligado a hacerlo. La oposición sigue siendo la parte débil de un proceso que todavía no puede hablarse como de negociación, sino de acercamiento entre las partes. Ese paso lo está dando Maduro porque necesita que le levanten las sanciones. Esas sanciones económicas, no solo buscan el aislamiento de regímenes como el de Venezuela, sino fundamentalmente, promover un cambio de conducta, que no ha ocurrido en el caso de del gobierno venezolano, porque ha contado con el auxilio del eje liberal».


«Entonces estamos frente a un escenario donde la comunidad internacional está obligando a Maduro a sentarse con la oposición. A Maduro le interesa que le quiten el castigo, pero no porque se encuentre presionado por la oposición, ni por el país. De no haber sanciones, no se vería obligado a conversar".

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