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Un tamunangue por los lados de Don Quijote


Un tamunangue larense representado el 23 de septiembre en Guadalajara (España), como parte de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado | Son de Venezuela

En un lugar de La Mancha de cuyo nombre sí queremos acordarnos está Guadalajara, el lugar en el que nació el fundador español de la más famosa Guadalajara de México (hoy una ciudad unas 15 veces más grande). Allí vive Willber Mejías, bailador e investigador nacido en la maternidad Concepción Palacios de Caracas. Luego del retraimiento pandémico, Mejías se juntó con otro artista venezolano en España (el coreógrafo Ender Aponte). En el carnaval de Guadalajara de 2021, ambos montaron un merengue caraqueño con los personajes de una “negrita” y un patiquín: la primera participación de un grupo foráneo en esa festividad provinciana. Así nació Son de Venezuela, una agrupación cultural que para 2023 está integrada ya por 12 venezolanos.


La motivación: “Nuestra intención no es solo mostrar. Eso es una consecuencia. La intención es entregar de primera mano nuestra cultura a los niños venezolanos que están creciendo fuera del país. En Son de Venezuela tenemos odontólogos, contadores o administradores, gordos, flacos, altos, de todos los colores, como somos los venezolanos. Aparte de los dos fundadores, ninguno de ellos había bailado en su vida. Nunca. Por ejemplo, tenemos dos muchachas que son de los Llanos venezolanos y no sabían bailar joropo. Solo sabían reconocer un joropo recio, pero no conocían la diferencia entre un pajarillo y un zumba que zumba. Nos pusimos duros con la disciplina. Conseguimos el apoyo de una iglesia de Guadalajara (San Pascual Bailón, curiosamente) que nos permitió unos espacios para los ensayos: los hacemos los miércoles en la noche y el sábado en la mañana”.


El repertorio: “Aparte del merengue caraqueño, ya hemos hecho el calipso de El Callao, el sangueo y golpe de San Millán (Carabobo), la gaita de tambora y el tamunangue. Ahora estamos preparando un sambarambulé, una diversión de la gente negra de Barlovento; unos giros de Duaca (Lara); y como primicia, adelanto que en el carnaval de Guadalajara de 2024 haremos el baile de los Enanos y la Muñeca de la Calenda”.



Tamunangue manchego


La reacción del público: “Han sido reacciones multiétnicas. En España la migración, tanto la legal como la irregular, ha sido de carácter masivo. Ha llegado mucha gente del África negra y de Marruecos. Los africanos al oír un tambor sonríen, bailan y gesticulan con el cuerpo, aunque lo hagan de una manera distinta a los venezolanos. Lo estamos expresando de manera diferente a ellos, pero es la misma emoción. El español no se emociona con el tambor, pero le bailamos un joropo y dice: ya va, esto se me parece a algo. Encuentra similitudes con su propia cultura”.


La materia prima: “El siguiente paso sería crear una agrupación musical con instrumentos, porque en Son de Venezuela no contamos con músicos: los dos fundadores somos coreógrafos. En cuanto al vestuario, no ha sido un gran problema, pero sí una limitante. Hay que elaborarlo, porque aquí en España no vamos a conseguir ningún vestuario parecido. De África se pueden importar telas parecidas a las nuestras. 90% de nuestras tradiciones están orientadas a santos europeos, pues son parte de nuestra tradición hispana, y en España conseguimos fácilmente imágenes de San Juan, San Pedro o San Benito. Otros elementos hay que construirlos. Por ejemplo, cuando hicimos el calipso de El Callao elaboramos desde cero máscaras de diablos con materiales que teníamos a la mano”.


Una preocupación: “Decirle a los niños y jóvenes que participen es necesario, porque nosotros los que difundimos las tradiciones no nacimos para semilla, nos vamos a morir. Hay que entregar el testigo de nuestra cultura para que se prolongue en el tiempo. Algo que realmente necesitamos, por ejemplo, son más hombres que bailen danzas tradicionales. En Son de Venezuela, de 12 personas, nueve son mujeres y solo somos tres hombres. Para hacer una parranda de San Pedro de Guarenas y Guatire, por ejemplo, si participa una sola mujer deja de ser la tradición y se convierte en otra cosa. Con la cultura estás defendiendo tus raíces, tus ancestros, a Venezuela ante el mundo. Y con eso te defiendes a ti mismo”.


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