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Cuando éramos la tapa del frasco pop


Empiezan a sonar los primeros acordes de “Don’t Speak” sobre el escenario: se presenta la banda No Doubt. Unas 20 mil personas corean al unísono: You and me, we used to be together, every day together, always… Gwen Stefani, la vocalista del grupo, escucha con las manos alrededor de los oídos, mientras la multitud explota de emoción. Stefani, en una mezcla de risa y llanto, canta en una noche memorable. No es Rock in Rio, no es Lollapalooza, no es Viña del Mar. Es el Caracas Pop Festival en marzo de 2002.

Antes de esa noche en el Valle del Pop, la escena musical venezolana había pasado por varios eventos épicos. Caracas formaba parte de las capitales culturales de Latinoamérica.


No era raro ver a Tom Jones en el show de Renny Ottolina, ni a los Jackson Five en Sábado Sensacional (sí, el mismo grupo de un tal Michael Jackson). El clímax en la producción de conciertos llegó luego de la inauguración del Poliedro de Caracas en el año 1974. A partir de ese momento, El Poliedro recibió a Queen, The Police, Peter Frampton, George Michael, Van Halen, Tina Turner, entre otras estrellas.

“Venezuela sí tenía un espíritu de festivales, hace algunas décadas había cómo promoverlos y existía un poder adquisitivo que permitía pagar esos shows, de parte tanto de empresarios como de patrocinantes, se tenía la capacidad de organizar los eventos”, dice el productor y locutor venezolano Polo Troconis.

Polo comenzó asistiendo a los conciertos como espectador, luego trabajó en la transmisión de Rock in Rio en 1989 por RCTV y 92.9 FM. Cuando se realizó la histórica edición del Festival Iberoamericano de Rock en Caracas en el año 1991, él era uno de los periodistas en la primera línea.

«El Festival Iberoamericano de Rock fue uno de los más grandes eventos que alguna vez se presentó en Venezuela, no solo por la gran cantidad de bandas, sino porque en aquel momento esas bandas estaban realmente pegadas» Polo Troconis

El evento — también conocido como Rock Music 1991 y organizado por la empresa Togtron — tuvo lugar en el otrora Autocine El Cafetal, cerca de Los Naranjos. El festival duró 5 noches y agrupó a 17 bandas provenientes de 7 países de Iberoamérica. Soda Stereo, Los Prisioneros, Fito Paez, La Unión, Os Paralamas do Sucesso, Zapato 3, Sentimiento Muerto y Desorden Público, entre otros artistas, constituyeron el cartel. De aquella época quedaron muy marcados los conflictos entre Fito Páez y Los Prisioneros. Si bien Polo iba con ojos de fan, nunca dejó de lado su labor de comunicador: “Como periodista tenía una óptica muy diferente a la óptica de un espectador. En el Festival Iberoamericano de Rock yo iba a trabajar y en algún momento de la noche me sentaba a ver a Miguel Ríos y a los Lobos. El ángulo que podemos tener los que hemos estado de alguna u otra manera muy cercanos a la industria del entretenimiento es diferente al del espectador”.

Un momento inolvidable del Rock Music 91: Soda Stereo tocando al amanecer del lunes 11 de noviembre. Debido a una lluvia torrencial, las presentaciones de los artistas se extendieron más de lo pensado. La actuación de Soda Stereo, planeada para la medianoche, terminó dándose a las 5:00 am. La canción de entrada fue Cae el sol, lo que puso a una parte de la ciudad a rockear mientras la otra parte se incorporaba a la rutina del lunes.

https://www.youtube.com/watch?v=gel4QdJriTQ Juan Carlos Ballesta, músico y editor de la Revista La Dosis, lleva más de 40 años asistiendo a conciertos y festivales. Comenzó su recorrido escapando de casa para asistir a los conciertos de Vytas Brenner (el padre del rock fusión venezolano), a finales de los años 70. Eso fue a finales de los años 70. Junto a sus amigos formó una “legión de chamitos” para perseguir a Vytas por toda Caracas.

Esa afición rebelde se transformó en pasión, y desde entonces, Juan Carlos ha sido testigo de casi todos los grandes conciertos y festivales en el país, o al menos los que pasaban por Caracas: “Venezuela era una plaza importante para las bandas latinoamericanas. Soda Stereo giró en 1991 por varias ciudades del país, Los Pericos viajaban a las ciudades más importantes del interior. Simultáneamente se organizaron festivales con bandas nacionales, como Los Insurgentes, antecesor inmediato del Festival Nuevas Bandas. Toda esa movida venía ligada al boom de la música latinoamericana que comenzó en los años 80 y terminó de consolidarse en los 90”.

“Hubo festivales donde el menú de opciones era bastante amplio. En el caso de las Experiencias Rojas en los años noventa, podíamos ver a grupos de diferentes géneros.


Desde bandas como Ilya Kuryaki and The Valderramas hasta grupos reggae como Los Pericos. Toda esa movida venía ligada al boom de la música latinoamericana que comenzó en los años ochenta y terminó de consolidarse en los años noventa”, recalca Juan Carlos.

La empresa Coca Cola, conjuntamente con Evenpro, logró reunir a más de 130 mil personas en el Aeropuerto de La Carlota en 1998 para vivir la Experiencia Roja. Las presentaciones incluían a David Summers y los Hombres G, Ilegales, Los Adolescentes, Illya Kuryaki and The Valderramas, Los Pericos, Cebollas Ardientes, Los Amigos Invisibles, y Lucky y los Astrolabios. Las experiencias podían abarcar los gustos de todos y ponían a bailar pegados o saltando, dependiendo del fan.

«Una vez vino un grupo llamado No Mercy, un trío formado por dos hermanos gemelos bastante guapos y un tercer cantante . Uno de los hermanos empezó a hacerme ojitos, y ahí estuvimos, tú para acá y yo para allá. Era un momento de juventud y me invitó a salir, yo dije que sí, y pautamos una cita. Cuando me aparecí para salir con el muchacho, el que se presentó fue su hermano. Quizás pensaban que no iba a notar la diferencia, pero uno tenía bigote y el otro no»



Érika de la Vega y las Descargas Belmont en Margarita Cuando hablamos de organizar y gestionar eventos en Venezuela, Santiago Otero es uno de los we are the champions, my friend. Desde hace años, se desempeña como gerente de Evenpro. En una Venezuela impredecible y volátil, su filosofía de surfista lo ha ayudado a mantener la calma, incluso en los peores revolcones de olas.

Otero es el papá de las dos ediciones del Caracas Pop Festival y creador del Valle del Pop (venue del festival que quedaba en Guatire). “Fue un proyecto muy ambicioso. Tuvimos que construir las vías y el camino, los camerinos, el área para el público, la zona VIP, entre otras cosas. Esa infraestructura nos sirvió para celebrar el Caracas Pop Festival en el año 2002, y posteriormente para un concierto de los Red Hot Chili Peppers”, cuenta.

“Una de las cosas más complicadas fue conseguir un equipo capaz de asumir cuatro días continuos de conciertos con los principales artistas del momento. Todo tenía que salir perfecto para que el festival quedara muy bien y que los artistas quedaran con ganas de regresar, como ocurrió con casi todos”.

La primera edición del Caracas Pop Festival, llevada a cabo en el año 2001 y celebrada en el Estadio Universitario de la UCV, agrupó en un mismo escenario durante cuatro a días a la joven Christina Aguilera, Oasis, Sheryl Crown, Sting, Maná, Rubén Blades, Caramelos de Cianuro, Desorden Público y Malanga, entre otros.

El día anterior del primer concierto, los “tomistas de la UCV” no permitían montar el escenario en el estadio Olímpico. Delegados del gobierno, estudiantes y rectorado tuvieron que salir a negociar para que finalmente cedieran y Evenpro pudiera salir adelante con el evento.

Al año siguiente se estrenó el Valle del Pop en Guatire, la agrupación de artistas era diferente pero no menos impresionante. No Doutb, Alanis Morrissette, Roger Waters, Papa Roach, Korn, Los Amigos Invisibles y Caramelos de Cianuro fueron algunos de los invitados a cinco días de conciertos en las afueras de la ciudad.

Llegar al Valle del Pop era una experiencia algo engorrosa. El tráfico y la poca capacidad del transporte público afectaba la llegada de las personas. Santiago Otero recuerda estos factores como una de sus grandes frustraciones, sin embargo, nadie le quita lo bailado a las más de 100.000 personas que asistieron.



¿Usted la reconoce? TBT de una típica Descarga BelmontAquella afirmación famosa de que Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra no aplicó jamás para la realización de festivales en el país, mucho menos cuando hablamos del Spring Break venezolano que se celebraba en la isla de Margarita: las conocidas Descargas Belmont.


Durante varios días, las estrellas musicales migraban a Margarita y se instalaban a orilla de playa. Los más recurrentes en las descargas eran King Changó, Los Pericos, Ilegales y varios DJ internacionales. En la tarima animaba Erika de la Vega y Luis Chataing, el dúo del momento e integrantes del grupo autodenominado como Whisky con pitillo.

“En mi primera Descarga Belmont había grupos como La Mosca Tsé, Los Pericos, Amigos Invisibles, e Ilegales. Como las Descargas duraban varios días, lo que se hacía era que a todos los artistas los llevaban a un mismo sitio. En ese caso, el sitio era Señor Froggs.


Mi compañero Luis Chataing y yo, si bien no éramos un grupo que cantaba, siempre estábamos con todos los artistas rumbeando”, recuerda Erika de la Vega.

Como en todo spring break, no podían faltar los romances de verano. Ni la misma Erika de la Vega pudo escapar de los encantos de las rumbas playeras y los artistas coquetos. Y sí, hablamos en plural.

“Una vez vino un grupo llamado No Mercy, que era un trío formado por dos hermanos gemelos bastante guapos y un tercer cantante . Uno de los hermanos empezó a hacerme ojitos, y ahí estuvimos, tú para acá y yo para allá. Era un momento de juventud y me invitó a salir, yo dije que sí, y pautamos una cita. Cuando me aparecí para salir con el muchacho, el que se presentó fue su hermano. Quizás pensaban que no iba a notar la diferencia, pero uno tenía bigote y el otro no. Y fue como: Ya va, tú no eres tú, tú eres el hermano. A lo que pregunté: ¿Por qué no vino tú hermano? Y el impostor me respondió: Pues porque estaba ocupado. Fue una cosa muy desechable”, evoca Erika entre risas.

Definitivamente no tuvieron Mercy con ella.


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