Seguimos esperando el salto de trapo a papel 👩🏻‍⚖️
- Alexis Correia
- May 2, 2024
- 8 min read

¿Una imagen que, dentro de 40 años, percibiremos como histórica? Edmundo González junto a algunos de los liderazgos femeninos que trabajaron por un candidato unitario
«La mujer, en vez de jugar un papel, ha jugado un trapo en la historia de la humanidad»: valga la cita de Mafalda. Hasta nuevo aviso, la «oposiciĂłn más opositora» (Plataforma Unitaria) será representada el #28Jul por el diplomático Edmundo González Urrutia, lo que deja un sabor agridulce: ha sido negada la presencia de la ganadora de las primarias (MarĂa Corina Machado) en la boleta electoral. No solo eso, en casi 213 años como paĂs independiente, nunca una mujer ha sido presidenta de Venezuela y la espera sigue. Que vaya a ser mejor o peor gobernante cuando le toque, ya es otro asunto: estamos hablando de igualdad de oportunidades, no de superioridades. Abrimos diálogo con Claudia Santiago, docente e historiadora de la ULA.
—Desde un punto de vista general, no solo nacional: si idealizamos el liderazgo polĂtico femenino, no estamos haciendo la tarea. AquĂ mismo en AmĂ©rica Latina tenemos ejemplos de liderazgos femeninos no demasiado positivos. Creo que el objetivo es la igualdad de oportunidades y desarrollar la percepciĂłn social de esa igualdad. Colectivamente, ÂżcĂłmo podemos pasar de la falsa meta de la idealizaciĂłn a la normalizaciĂłn del liderazgo femenino, si es que se ha alcanzado totalmente en algĂşn lugar o Ă©poca humanas?
—Si nos fijamos en el mapa de la participaciĂłn polĂtica de las mujeres (ONU Mujeres), apenas en 21 % de los paĂses hay lĂderes femeninas que ocupan la jefatura de Estado, (que constituyen) un aproximado de 28 mujeres. Las brechas en la participaciĂłn son pronunciadas, sobre todo, en paĂses cuyas formas de gobierno no son democráticas (como los paĂses islámicos o regĂmenes autoritarios).
En este sentido, se puede sostener que, para la consolidaciĂłn de un liderazgo femenino eficiente, la democracia es un requisito sine qua non. La democracia propicia que participaciĂłn polĂtica de la mujer se dĂ© sin menoscabo alguno, y solo basado en su voluntad y capacidades de liderazgo.
Por otra parte, cuando ustedes hacen alusiĂłn al “idealizaciĂłn del liderazgo polĂtico femenino”, pudiera interpretarse con esas corrientes actuales asociadas a un movimiento extremista que aspira que las mujeres dominen la escena polĂtica, sin tomar en cuenta a sus pares masculinos. Ese elemento podrĂa catalogarse de hembrismo o radicalismo. De ningĂşn modo, esto puede ser apreciado como igualdad (...). SĂ debemos pensar que el trabajo de las mujeres —para reivindicar sus derechos— ha de parir desde la promociĂłn de la igualdad ante la ley y la obtenciĂłn de los mismos derechos que los hombres.}
En sĂntesis, es necesario que las mujeres lleguen al poder por ser mejores y no por ser mujeres.
En el caso preciso de AmĂ©rica Latina, las experiencias son diversas. Podemos citar liderazgos como el de Violeta de Chamorro (Nicaragua), Mirella Moscoso (Panamá), Laura Chinchilla (Costa Rica), mujeres que fueron pioneras en ejercer la presidencia de la RepĂşblica nivel global. En el caso de Venezuela, en el proceso constituyente de 1947, un emocionado AndrĂ©s Eloy Blanco daba la antesala a la entrada de las doce primeras diputadas electas del paĂs. Sin embargo, casos como los liderazgos de Dilma Rousseff (Brasil) y Cristina Fernández (Argentina), se vieron ensombrecidos por hechos de corrupciĂłn. Y esto Ăşltimo, yo lo vinculo más a la ideologĂa y la debilidad institucional de la regiĂłn, que a la naturaleza femenina de las gobernantes. Empero, en su momento, ambas representaron ideales de lucha contra las dictaduras del Cono Sur.

Claudia Santiago, profesora e historiadora de ULA
—Aquà en Venezuela hemos tenido un relativo desenlace "potable" a una situación no deseable. Empezando porque la persona que ganó unas primarias no está compitiendo. ¿Crees que hubo razones de género para que el poder no aceptara esa candidatura, pero sà otra masculina igualmente de bajo perfil?
—Primero, debemos partir sobre la base que en Venezuela impera un rĂ©gimen polĂtico autoritario, que ha disminuido paulatinamente la capacidad de maniobra de sus adversarios polĂticos. Eso ha hecho que no solo la lideresa MarĂa Corina Machado haya visto truncadas sus aspiraciones legĂtimas a ser presidente, sino muchos otros lideres.
Como hemos visto en las alocuciones pĂşblicas, el Presidente y sus personeros han llegado a afirmar inclusive que este es un “gobierno feminista”. Igualmente, en el Ăşltimo proceso electoral, el CNE implementĂł el Reglamento Especial para garantizar los derechos a la participaciĂłn polĂtica de forma paritaria en las elecciones de Legisladores o Legisladores y concejales y otros instrumentos que (garantizarĂan) la paridad de gĂ©nero en la inscripciĂłn de candidaturas a los cargos de elecciĂłn pĂşblica.
No obstante, sabemos que este es un gobierno autoritario, con un discurso cuartelario y antidemocrático, pues limita la participaciĂłn polĂtica de los ciudadanos. A MarĂa Corina Machado, a mi parecer, se le han conculcado su derecho a ser candidata, más porque es una ciudadana que tiene el apoyo de las mayorĂas —asĂ quedĂł refrendado en las primarias de octubre del 2023— que por ser mujer.
Igualmente, la intención de la respaldar la inscripción de la doctora Corina Yoris se motivó más por la intachable hoja de vida de la profesora y su ética como representante de la sociedad civil. También se puede resaltar que la doctora Corina Yoris no solamente representa las grandes luchas de la mujer venezolana, sino también es el adalid de uno de los sectores más maltratados de la sociedad (los pensionados y jubilados/ el gremio docente).
Más que al hecho de ser mujer, el gobierno tema al apoyo popular que ha construido la lideresa de la organización Vente Venezuela. Sin duda, el liderazgo de Machado representa la lucha de los ciudadanos para construir una alternativa al poder actual.
—Nuevamente: el desenlace no es el deseado. Pero se alcanzĂł una soluciĂłn (imperfecta y/o intermedia). Hay un candidato que legalmente no ha sido aĂşn objetado y que ha acatado (al menos verbalmente) a Machado como lĂder Ăşnica de la oposiciĂłn. En el supuesto de que González gane, aĂşn no sabemos cĂłmo se resolverán esos conflictos. Pero... ÂżcĂłmo valoras la participaciĂłn de varios liderazgos femeninos en esa soluciĂłn? No hablo solo de MCM sino de figuras como Delsa SolĂłrzano, la propia Yoris, incluso la presidenta de Primero Justicia (MarĂa Beatriz MartĂnez).
—AquĂ se pueden exponer coyunturas interesantes. Sabemos de las arduas luchas y el proceso de negociaciĂłn que han tenido que hacer los partidos que conforman la Plataforma Unitaria (PU) para poder inscribir la candidatura de Edmundo González Urrutia. En este sentido, el hecho de que MarĂa Corina Machado y su movimiento polĂtico lograrán refrendar —con los factores de oposiciĂłn—, el apoyo a González, le otorga una legitimidad de origen y el respaldo del espectro polĂtico, vitales para la consolidaciĂłn de una candidatura unitaria.
Para nadie es un secreto el arduo trabajo polĂtico de MarĂa Corina Machado y su organizaciĂłn polĂtica. Machado, junto al resto de partidos polĂticos, ha logrado movilizar a los ciudadanos con el objetivo de construir una opciĂłn electoral tangible. En la actualidad, en la compleja situaciĂłn polĂtica que atraviesa Venezuela, es loable que una mujer dirija las fuerzas cambio.
MarĂa Corina Machado es solo un rostro de las capacidades polĂticas que demuestran las mujeres como protagonistas fundamentales para alcanzar la transiciĂłn. AsĂ como ella, hay miles de activistas de la sociedad civil, en los gremios o universidades, (como) amas de casa, empresarias, lideres comunitarias, activistas de gĂ©nero, que no han dejado de organizarse para alcanzar el cambio polĂtico en Venezuela.
Particularmente, coincido con la opiniĂłn de la historiadora InĂ©s Quintero, en su obra La palabra ignorada. La mujer: testigo oculto de la historia de Venezuela: aunque su voz haya sido silenciada, la mujer venezolana siempre ha sido protagonista de los grandes hitos de la historia venezolana. En estas horas aciagas de la RepĂşblica, donde el paĂs ha sido azotado por una crisis econĂłmica sin precedentes, el activismo polĂtico de la mujer ha sido vital en el proceso de redemocratizaciĂłn de la naciĂłn.
Es el caso de la lideresa de Encuentro Ciudadano, Delsa Solorzano, quien dirige la Ăşnica organizaciĂłn polĂtica del paĂs con perspectiva de gĂ©nero. Al igual que la presidenta de PJ (MarĂa Beatriz MartĂnez Riera), ha sido visible Tamara Adrián en su trabajo de acompañamiento a las aspiraciones presidenciales de MarĂa Corina Machado. En este caso, hay que reconocer (...) el despertar polĂtico venezolano tras la abstenciĂłn de los Ăşltimos procesos electorales. En este contexto, se ha evidenciado que miles de mujeres, a lo largo y ancho de la geografĂa nacional y fuera de nuestras fronteras, están activadas en aras de construir la transiciĂłn a la democracia. De la misma forma, no debemos olvidar a las privadas de libertad por razones polĂticas —cuyas voces han sido silenciadas— ni tampoco de las miles que se encuentran exiliadas por razones polĂticas.
—¿QuĂ© sigue faltando para romper esa brecha? Nos referimos a la posibilidad de concretar un liderazgo femenino con opciĂłn real en el cargo más importante en un paĂs presidencialista.
—TratarĂ© de dar respuesta por partes a esta interrogante. Aunque el gobierno del paĂs se autoproclame feminista y tenga una serie de instrumentos legales que decreten la paridad de gĂ©nero, muy lejos estamos de alcanzar esa paridad de gĂ©nero en la polĂtica.
De hecho, un informe del Instituto Netherlands ParticipaciĂłn PolĂtica de las Mujeres en las Elecciones Regionales y Municipales en Venezuela 2021 devela que hubo un retroceso en el nĂşmero de cargos pĂşblicos ocupados por mujeres en Venezuela. En los pasados comicios regionales, solo por citar un ejemplo, apenas una mujer fue electa como gobernadora (representante del PSUV).
Para alcanzar la equidad de gĂ©nero en la participaciĂłn polĂtica en Venezuela falta un arduo camino por recorrer. Igualmente, quisiera mencionar que los partidos polĂticos tradicionales en Venezuela, no se han caracterizado por democratizar sus bases y hacer elecciones internas. En esta perspectiva, la mujer podrá llegar al poder, siempre y cuando los partidos polĂticos no obstaculicen la posibilidad de que sean candidatas.
En Venezuela, el machismo, el patriarcado, la tradiciĂłn caudillista, la militarizaciĂłn de la gestiĂłn pĂşblico, son indicios de los difĂcil que se le hace a las mujeres participar polĂticamente. No hay democracia sin mujeres. Sin embargo, como hemos podido ver, muchas mujeres han dirigido (recientemente) los principales poderes pĂşblicos de la naciĂłn, pero esa designaciĂłn ha sido justificada más por su parcialidad polĂtica, que por sus competencias para ejercer dicho cargo.
Como es sabido, existe una suerte de barrera invisible que impide que las mujeres logren alcanzar los máximos escalafones a nivel empresarial o polĂtico. Con lo anterior nos referimos a la metáfora del “techo de cristal”, donde se genera una alta participaciĂłn de las mujeres en cargos de asociaciones de vecinos, consejos comunales, mesas de agua, etc.
Sin embargo, el nivel de participaciĂłn se limita cuando aspira dirigir las organizaciones polĂticas, o candidaturas de peso a nivel regional o local.
Sin duda, en la actualidad, los ciudadanos están más conscientes de que la mujer puede liderar el paĂs. Si miramos en retrospectiva, la candidatura de Ismenia de Villalba fue simbĂłlica (por ser la esposa del histĂłrico lĂder de URD). En el caso de la ex reina de belleza, Irene Sáez, aunque alcanzĂł altas cuotas de popularidad, no logrĂł ser una alternativa de cambio al bipartidismo tradicional.
En la actualidad, lideresas como Machado, Solorzano, Adrián y muchas activistas regionales han demostrado que las mujeres venezolanas cuentan con sobradas credenciales para liderar la transiciĂłn polĂtica.
En cuanto al caudillismo, siempre he pensado (...) que el “gendarme necesario”, planteado en el clásico Cesarismo democrático de Laureano Vallenilla Lanz aĂşn sigue vigente en el imaginario socio cultural venezolano. No es casual que un militar haya resultado victorioso en los comicios electorales del 6 de diciembre de 1998. Para entonces, los venezolanos seguĂan añorando con nostalgia la llegada de un lĂder providencial, capaz de enderezar con mano fĂ©rrea los senderos de la naciĂłn.
Actualmente, podemos constatar que los militares no solamente predominan en las instituciones militares, se les han otorgado puestos claves en las empresas estratĂ©gicas de la naciĂłn, ocupan cargos importantes en los ministerios y en los gobiernos regionales y la policĂa polĂtica (otrora dirigida por civiles).
En un contexto autoritario, la presencia de hombres y mujeres que no sean parte de la estructura del poder se ve obstaculizada. Por eso, considero necesario devolver la civilidad a la naciĂłn y educar para construir un imaginario sociocultural en el que prime la separaciĂłn de poderes, la Ă©tica en la funciĂłn pĂşblica, la rendiciĂłn de cuentas y la descentralizaciĂłn del poder polĂtico. Para tal fin, contamos con el esfuerzo de valiosas mujeres que colaboran siempre con la recuperaciĂłn de la democracia en el paĂs.
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